Los asociados CSA y el Grupo de Ingeniería Biomédica de la UVA (GIB), consiguen junto con el IOBA un proyecto de la convocatoria Retos-Colaboración para desarrollar una aplicación para el análisis automático de imágenes de fondo de ojo

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El proyecto de innovación titulado “Análisis Automático de Imágenes de Fondo de Ojo como implementación a los sistemas de cribado de la retinopatía diabética (A2IFO)” ha sido concedido en la convocatoria Retos-Colaboración del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2013-2016, que está financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

 

Es un tipo de proyecto multidisciplinar con colaboración empresa-universidad, que está formado por los siguientes socios: la empresa tecnológica CSA, el Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) y el Grupo de Ingeniería Biomédica (GIB) de la Universidad de Valladolid.

La diabetes afecta actualmente a alrededor de 2,5 millones de personas en España y se estima que esta cifra crecerá hasta los 3 millones en el año 2020. Más concretamente, el proyecto se focaliza en la ayuda al diagnóstico de la retinopatía diabética (RD), la complicación microvascular más importante de la diabetes en la retina.

La RD es una de las principales causas de ceguera y discapacidad visual en la población en edad laboral activa (representa el 80% del total de las cegueras por diabetes). No obstante se sabe que se pueden reducir de forma importante los nuevos casos de ceguera si se revisan y se tratan a tiempo las formas de riesgo de la enfermedad, lo cual sólo es posible, al tratarse de una enfermedad asintomática en sus fases iniciales, si se llevan a cabo exploraciones oftalmológicas periódicas a toda la población diabética.

Sin embargo, los protocolos, aunque son conocidos tanto por los oftalmólogos como por las Autoridades Sanitarias, no se cumplen. Incluso en EEUU, el 25% de los diabéticos tipo 1 y el 36% de los diabéticos tipo 2 nunca han sido vistos por un oftalmólogo. Estos datos también han sido corroborados en estudios realizados en Castilla y León. Dada la elevada y creciente prevalencia de la diabetes, que está alcanzando cifras epidémicas, la evaluación periódica de todos los pacientes diabéticos supondría el colapso de los servicios de oftalmología de los sistemas sanitarios púbicos. Una forma de abordar este problema lo constituyen los sistemas basados en Telemedicina y en la toma de imágenes de fondo de ojo a través de los retinógrafos no midriáticos, de los que ya hay amplia experiencia en España.

Sin embargo, en todos estos casos se plantea el problema de que la evaluación de las imágenes de la retina captadas en las revisiones han de ser evaluadas por oftalmólogos especialistas. No parece plausible que un especialista en Oftalmología dedique gran parte de su jornada laboral a leer imágenes en una pantalla, asumiendo además que en un alto porcentaje de las mismas o serán normales o la patología no precisará tratamiento.